Para los amantes del género policial con un toque de comedia y costumbrismo, supuso un soplo de aire fresco en la ficción española. Estrenada en 2009 por Televisión Española (RTVE), su primera temporada no solo nos presentó a una detective brillante, sino que rompió el molde de los investigadores fríos y calculadores a los que estábamos acostumbrados.
Lo primero que llamaba la atención en esta temporada inicial era su estética. Laura Lebrel del Sol no era una policía de las de hoy en día; no había forenses brillantes con tecnología CGI ni perfiles criminológicos complejos. Laura resolvía casos con su intuición, su peculiar lógica y, sobre todo, su conexión con el lado humano de las víctimas. La serie apostó por un tono "vintage", casi teatral, donde el escenario principal era la propia Laura, con su vestuario distintivo (esos sombreros y abrigos que se convirtieron en su marca) y su capacidad para ver lo que otros pasaban por alto.